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Tim
Burton es uno de mis directores favoritos.
Desde que ví PEEWEE’S BIG ADVENTURE, percibí una visión muy
particular que mezcla el horror y la comedia, revelando una realidad grotesca,
retorcida e irónica. Todo esto,
transfigurado a través de un diseño de arte muy meticuloso que es evidente en
sus producciones. Estos elementos y
el de la muerte fueron la base de BEETLEJUICE, una cinta originalísima e
hilarante que permitió a Michael Keaton hacer su mejor trabajo a la fehca.
Burton, ex-dibujante de los Walt Disney Studios, tuvo la encomienda de
llevar a Batman a la gran pantalla. Resultó
una gran sorpresa que BATMAN fuera una película muy comercial y que, además,
retomara la original línea obscura con la cual Bob Kane (su creador) había
concebido a su personaje. Después
vino la fascinante EDWARD SCISSORHANDS. En
esta historia escrita por una amiga del director, inspirada en un dibujo que él
hizo en la prepa, nos adentramos en el mundo Burtoniano, en su fantasía
personal. Son raras las ocasiones
en que uno se encuentra con un personaje tan grotesco y enternecedor a la vez.
A final de cuentas, la comunidad de gente “normal” que adopta a
Edward termina siendo más horrorizante que él mismo.
Con BATMAN RETURNS, Burton quizo alejarse de la obligada línea súper-comercial
que esta secuela demandaba y, en su lugar, desarrolló una historia hilada por
los cuestionamientos de identidad de los personajes.
¿Qué estaba pasando? Este
consentido de Hollywood mordía la mano que lo alimentaba.
Los grandes y ambiciosos estudios no contaban con que Tim Burton pretendía
hacer de Batman una historia personal.
Después
pasó un tiempo y este talentoso cineasta nos sorprendió al filmar ED WOOD, la
historia verdadera de un realizador norteamericano de los 50’s que alguien
llegó a calificar como “el peor director que jamás ha existido.”
Resulta interesante cómo la cinta nos muestra a un creador ridículo y
absurdo que es rodeado de gente incompetente, pero a la vez nos revela la
convicción determinante de una mente creativa.
Luego
llegaron THE NIGHTMARE BEFORE CHRISTMAS y MARS ATTACKS.
En la primera, Burton fungió como escritor y productor solamente pero la
cinta animada tiene su sello personal en cada cuadro. La otra es una historia basada en unas tarjetas que el
director coleccionaba cuando era niño. No
he tenido la oportunidad de verla, pero está en mi lista de pendientes.
Ahora,
Tim Burton regresa con SLEEPY HOLLOW, basada en el clásico cuento de Washington
Irving. De entrada, parecía lógico
este paso, una oportunidad para re-contar la historia con una buena dosis de
visión personal. Yo ansiaba ver la
cinta y, cuando la ví, me decepcionó. Todo
sello Burton está ahí. Ambientes
tétricos; riquísimos y originales escenarios, vestuarios y ambientaciones;
excelente fotografía y efectos especiales; y hasta Johnny Depp…pero faltó
algo. No encontré la mente de
Burton por ningún lado. No hay
reinterpretación de la historia. Alguien
que no conoce y admira la obra de Tim Burton opinará que es una buena película
y estará en lo cierto, pues es una producción de gran factura.
Pero los personajes son los mismos del cuento de Irving y de la adaptación
de Walt Disney. Yo esperaba una
definición á-la-Burton del jinete sin cabeza (interpretado por Christopher
Walken), pero no está ahí.
Es
una verdadera lástima porque, aunque no quisiera decirlo, a Burton le faltó
visión para hacer de esta cinta una historia personal.
Esto no es bueno para un director cuya capacidad creativa ha sido
comparada con la de Stanley Kubrick.
pepecaudillo / 03·02·00